martes 2 de diciembre de 2008

Le Petit Prince

-¿Acaso crees que te mostrare boas cerradas?
-¿Ya no te interesan los misterios de la infancia?
Silencio.
-No, en realidad me fastidian. A veces desearía no haber caído en este mundo.
-¿Te domestico?
-¿Quién?-me respondió el niño.
-El mundo-le replico inocentemente.
Risas demasiado espontáneas para ser falsas. Siento pena por el pero pronto recuerdo la sangre derramada y el temor se apodera de mí otra vez.
-El Mundo es demasiado nuevo para domesticar, incluso demasiado primitivo. Abruma y esclaviza, deforma y corrompe todo, incluso a mí. Hizo de Dios un sirviente, a un sirviente lo convirtió en demonio e hizo pecado de vuestra humanidad-pausa monótona al igual que su tono de voz- He visto demasiado mundo como para querer ser parte de el.
Abrumado por su seriedad y tristeza le pregunte:
-¿Que te paso?
-No sé- me respondió con un susurro de voz- cosas para las cuales no hay nombre ni definición. Supongo que me llego la hora de morir.
-¡No, no, todavía no!- En realidad supongo que no.
-¿¡Entonces que sabes de la vida sino puedes dispensar muerte!?- se enfureció repentinamente conmigo y sus ojitos azules relampaguearon con cólera- ¿Acaso sabes algo? ¿Vale la pena saber algo acaso?
Me dio pena ver a un niño de 10 años hablar como un anciano de 100, me estremeció mientras pensaba por cuales caminos deambulo su corazón para haber olvidado su razón de ser y de vivir.
-Obviamente tu silencio me demuestra que no sabes nadad de lo que estoy hablando. No espero nada de ustedes y no entiendo porque siguen esperando algo de mí.
-¡Pero tu mensaje dio fuerzas y esperanzas a mucha gente!
Otra vez la risa triste.
-¿Como? ¿Crees eso? ¿En realidad crees que alguien salvo un día de su existencia solo por leer una línea de tinta? Sobrestimas el poder de una historia bien narrada. Con el tiempo espero que aprendas que lo esencial no solo es invisible a los ojos, sino también peligroso, incluso mortal.
-¿Mortal?
-Si porque de lo que no ves proviene el miedo y la desesperación.
Entonces se arrodillo y empezó a llorar. Intente acercarme y levanto su carita bañada en lágrimas. Me conmovió sobremanera ver sus ojos, no eran los de un niño, no eran nada parecido a los de un niño pues no había nada infantil en su mirar.
Lo tome en mis brazos con fuerzas y comencé a llorar también. Me sorprendió lo liviano que era su cuerpo. Estaba vestido con un sobretodo de terciopelo raído color azul y una bufanda que en alguna época fue blanca. Llevaba el cabello rubio largo y recogido en trenzas.
-No llores mas, yo te protegeré- le dije- ssh, no llores mas...
Entonces se callaron los sollozos y silencioso, extendió sus manos sobre la parte trasera de mi cabeza. No siento dolor mientras siento los afilados colmillos hundirse con hambrienta lujuria en mi cuello...


Luego de la inadvertida matanza, el pequeño deambulo sin rumbo fijo. Nadie parecía advertir su presencia anacrónica.
La Señora de los Gusanos lo esperaba en algún lado del Laberinto

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