martes 2 de diciembre de 2008

The Edge Of Forever.

El joven fauno se acerco y olisqueo la Obscuridad imperante más allá del BORDE. Su delicado olfato, acostumbrado a los aromas más sobrenaturales del laberinto, se sobresalto por percibir efluvios femeninos. Era obvio. Todo amor es Eternidad y lo oscuro es femenino.
Adelanto una pezuña y miro más profundamente. ¡Allí estaban! Un nutrido grupo de ninfas al lado de un remanso de una catarata.
¡Tan cerca!
¡Tan lejos!
Pronto la visión se desvanecería. Quería conservar en sus ojos la lujuriosa escena, esas ninfas de voluptuosas caderas, cintura estrecha y busto alto y generoso, especialmente la que parecía ser su líder, una ninfa de piel de ébano y ojos relucientes cual estrellas vespertinas. Solo sabía sonreír y sus labios parecían querer besar a una amante imaginario.
Ahora nadaban en la frescura del agua, 9 ninfas de portentosa belleza.
-¿Las deseas, muchacho?-dijo una voz grave a sus espaldas.
El Gran Pan con sus 9 cuernos y los 7 ojos que todo lo veían. La hierba de sus pies crecía y moría con cada paso que daba.
El joven fauno asintió.
-Pero sabes que te están vedadas las mujeres cristianas. A todos nos están vedadas desde el día de mi muerte, hace ya 2000 años.
-¡Tu muerte Señor?.
-Si, mi muerte. Los dioses mueren de distintas maneras. Una de ellas es la incredulidad. Otros mueren asesinados y otros simplemente se dejan morir de tristeza añorando los días de antaño.
O pueden elegir vivir aquí, un estado paralelo de conciencia en donde todos los niveles de conocimiento se conjugan , se pierden y se encuentran en este lugar: el Laberinto.
Todos vivimos en el, incluso las mujeres que ves y deseas. La elección es personal.
Yo prefiero vivir aquí.
-Señor, y si ellas viven en el Laberinto, porque me están vedadas?
-Por dos razones, son mujeres cristianas, no son reales para nosotros. Todo tiene su existencia ligada a ciertos parámetros y el Laberinto no es una excepción. Ese esta dividido en dos sectores por un Espejo. Cuando algo se refleja en uno de sus lados, automáticamente aparece su contraparte en el lado opuesto.
Una parte es real, lógica y la otra fantástica, mítica.
-No te entiendo Señor- dijo el joven.
-Las mujeres que contemplas no son ninfas, seres humanos. Solo en este lado reciben ese nombre y poseen esos atributos.
Acá soy Pan y tú mi hijo, pero en el Otro Lado del Espejo, solo somos un hombre y un niño.
Ellos sueñan con nosotros.
Nosotros soñamos con ellos.
Alguien dijo:" la vida es sueño, y solo a través de ellos nos conoceremos. Mientras tanto prefiero seguir soñando"
Apréndelo. Te ahorraras decepciones.
Y se marcho dejando al joven fauno a solas con su pensamiento.
Pensó si esto era verdad.
Y dijo en voz alta:
-¿Entonces quien vive en un sueño y quien sueña que vive?

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